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jueves, 1 de octubre de 2009

Pasta con coliflor y anchoas




Siempre trato de hacer las pastas de diferentes maneras para no aburrirme, aunque a pesar de que me encanten, no las como muy seguido…
Esta vez aproveché una coliflor que estaba estacionada en mi heladera para hacer rápidamente un plato sabroso y fácil.
Ahí va la receta (para 2):

200 gr. de pasta corta (penne, fusilli, o coditos, como en este caso)
1 coliflor chica
8 anchoas en aceite
1 diente de ajo
1 ají picante
aceite de oliva
perejil picado para decorar (yo no tenía, así que no le puse)

Hiervan la coliflor separada en ramitos hasta que esté “al dente”.
Frían el diente de ajo partido junto con las anchoas y el “peperoncino” en aceite de oliva, y vayan deshaciendo las anchoas con una cuchara de madera hasta que quede como una salsita.
Hiervan la pasta también “al dente”, y una vez colada, saltéenla en la salsita junto con la coliflor y listo. Salen a gusto, pero en general no hace falta porque las anchoas son muy saladas. Muy apetitoso!!

martes, 30 de junio de 2009

Coliflor sin receta




Es época de repollos varios, entre los cuales bróccoli, repollitos de Bruselas y hakusai sobre los cuales ya publiqué alguna receta. Pero no me olvido del coliflor (o LA coliflor?). Muchos lo ningunean porque su olor es muy desagradabe a la hora de cocinarlo, y me parece muy injusto aunque bastante comprensible!
Esta vez, tengo la perfecta solución para este problema y sin receta!!! Lo aprendí del chef Keith Show, un chef americano del cual recibo periódicamente sus newsletters con recetas muy sencillas y naturales. Si entienden inglés, pueden hacer click aquí para ver sus videos.

Parece mágico pero no lo es:
Separen las florcitas de el/la coliflor dejándolas de tamaño no demasiado chico. Lávenlas y colóquenlas apretaditas unas junto a otras en una fuente para horno. Rocén con aceite de oliva, condimenten con sal y pimienta negra o lo que quieran, y cocinen en horno moderado hasta que se los vea doraditos como los de la foto. Yo les puse pimienta de Jamaica, y quedaron muy sabrosos. Y ya está! Nada más simple! Sin hervir, sin olor, con todas sus vitaminas y un sabor riquísimo!