
Siempre pensé que lo único frito que comían los japoneses era la Tempura, esos fritos etéreos de mariscos y verduras, que parecen tan livianitos como si los hubieran freído con sólo un soplido…
Sin embargo, el otro día, vi en el Canal Gourmet a Ohno (lo vieron alguna vez?) haciendo este pollo frito y me entusiasmó mucho!
Como tenía un par de patas-muslos no demasiado dispuestas a morir en el horno, se me ocurrió aprovecharlas para probar esta receta.
Les saqué la piel y las corté en trocitos (como para comer con palitos que no sé usar!) y los sumergí en la siguiente mezcla:
Ingredientes
½ kg de muslos de pollo
2 cucharaditas de curry
2 cucharadas de salsa de soja
1 huevo batido
1 cucharada de Maizena
sal a gusto (ojo! Porque la salsa de soja es salada)
Aceite para freír: cantidad necesaria
unas gotas de aceite de sésamo (si no lo tienen, no lo pongan!)
Hagan la mezcla de todos los ingredientes, y coloquen los trocitos de pollo. Déjenlos unos minutos y fríanlos en abundante aceite caliente hasta que se vean dorados. Retírenlos, colóquenlos sobre papel absorbente y sirvan (sin el papel, obviamente!!)

La guarnición propuesta por Ohno, no me atraía demasiado (marinada de zanahorias y duraznos), así que aproveché unos grelos lindísimos que había comprado (con unas florcitas amarillas preciosas). Los herví y luego los salteé sencillamente con aceite de oliva y ajo. Acompañaron muy bien al pollito!!
Pocos días después, le vi hacer salsita que seguramente podría quedar muy bien con el pollo frito: Mayonesa (de la comprada) con unas gotitas de salsa de soja, y ya está!!!

