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miércoles, 20 de enero de 2010

Latkes de papas




Estas “croquetas” despeinadas de papas se llaman latkes y forman parte de los platos de la tradición Hebrea. Son crocantes por fuera y tiernas por dentro, y casi me atrevería a decirles que generan adicción…Lo tradicional es comerlos acompañados de crema ácida, pero también se los puede comer con yogur natural. Yo, les confieso, me los comí solitos, acompañando una entraña a la plancha con oliva y romero, que copié de Pablo Massey en su programa del canal Gourmet.
Estos latkes en cambio, son siempre del blog del Cavoletto, y la verdad es que no tienen desperdicio!
La receta además, es muy sencilla, y con ingredientes que siempre hay en casa. Yo usé dos papas medianas peladas y ralladas crudas y media cebolla rallada. Estrujen todo apretando con las manos para sacarle el agua que larga. Cuando todo esté bien escurrido, mézclenle un huevo y dos cucharadas de harina y un poco de pimienta negra recién molida. Pongan a freír la mezcla por cucharadas (chatitas para que se cocinen en su interior) en poco aceite caliente dándolos vuelta para que se doren de ambos lados. Póngalos en un plato sobre papel de cocina y salen antes de servir. Sencillo, rico y baratito!!!

miércoles, 22 de abril de 2009

Comida confortable


Yo también soy humana, y como todos, no siempre tengo ganas de cocinar…Para esos días, mi freezer cuenta con milanesas de carne o de pollo y hamburguesas caseras que preparo y guardo precisamente para esas ocasiones en que el tiempo no es suficiente para hacer cosas elaboradas. Son esas cosas que en inglés son llamadas “comfort food”: ricas, tradicionales y que se hacen casi “de taquito”.

Y en una de esas noches en que decidí comerme algunas de las milanesas archivadas en el freezer, se me presentó el problema de la guarnición…Como había comprado un HAKUSAI (ese repollo grande y alargado con hojas tiernitas color verde clarito) sin destino fijo, se me ocurrió cortarlo en juliana y saltearlo con aceite, un ajo, y cubitos de panceta ahumada también errante en mi heladera. Una vez salteado, lo espolvoreé con semillitas de sésamo y Voilá! Mi guarnición estaba lista para acompañar las milanesas que, dicho sea de paso, estaban medio duritas…Juro que no las voy a hacer más de peceto!

La guarnición, al final, resultó ser más “confortable” que las milanesas, lo cual desde mi punto de vista me reconfirma la idea, que la cocina cotidiana, puede ser rápida sin que por eso deje de ser rica. Basta sólo tener un poco de imaginación y algunos pocos elementos en la heladera. El hakusai estaba buenísimo! Siempre más original que una ensalada de tomate y lechuga o un puré, y por eso se los cuento…